- Diego Rubio (Burgos BH) estuvo escapado más de 140 kilómetros y se hizo acreedor del Premio a la Combatividad.
El belga Jasper Philipsen (Alpecin) se ha hecho con la victoria este domingo en la segunda etapa de la Vuelta a España, disputada entre la localidad de Caleruega y Burgos capital, en cuyo barrio de Gamonal (calle Vitoria) estaba situada la línea de meta, una larga recta de kilómetro y medio de recorrido. De esta forma concluía una dura jornada debido al calor y el terreno completamente llano y prácticamente exento de zonas sombrías, el denominador común de sus 166,7 kilómetros.
Philipsen se imponía al sprint a Fabio Jakobsen (Deceunink) y Michael Matthews (BikeExchange), los que más cerca estuvieron de arrebatarle la victoria, trío que remataba una segunda etapa que deja la clasificación general tal y como se encontraba desde la jornada inaugural de esta pasado sábado, con Primoz Roglic (Jumbo Visma) al frente con 6 segundos de ventaja sobre Alex Aramburu (Astana).

Como era previsible, fue darse el banderazo de salida a la etapa en Caleruega y antes de que se cubriera su primer kilómetro ya se produjo el primero de los saltos desde el seno del pelotón, con el que sus protagonistas buscaban irse por delante haciendo tanto camino como el pelotón les permitiera. Dicho y hecho, el grupo les dejó hacer y de esta forma la jornada ya contaba de entrada con sus tres iniciales protagonistas.
Por parte del Burgos BH, que corría en casa, Diego Rubio; y junto a él Sergio Román Martín (Caja Rural Seguros RH) y Xabier Azparren (Euskaltel). Tres corredores que enseguida empezaron a abrir brecha y a coger las primeras ventajas, aunque estas nunca llegarían a ser superiores a los 4 minutos.

Precisamente esta renta máxima la alcanzarían los tres fugados a su paso por Aranda de Duero (km. 18), punto por el que al frente del pelotón ya habían empezado a situarse ciclistas de los equipos Deceunink Quick Step, Groupama y Team DSM, los tres con esprínters en sus filas, además de discípulos de Primoz Roglic (Jumbo Visma), líder de La Vuelta tras su exhibición sabatina en la contrarreloj con salida y meta en la Catedral de Burgos.
Situada ya la etapa, como en todas en las que se va por delante una escapada la incógnita por resolver era cuándo se produciría su neutralización, pero para ello habría que esperar a los kilómetros finales. Así, Rubio, Martín y Azparren, que se entendieron siempre de forma perfecta en los relevos, fueron poco a poco cubriendo la etapa camino de la capital burgalesa.

Por Gumiel del Mercado (km. 35) su renta había bajado a los 3 minutos y 14 segundos, e incluso descendió hasta el 1’50’’ al paso por la localidad de Villatuelda (km. 55), pero a partir de ahí el pelotón empezó a jugar con los tres corredores cabeza de carrera y tan pronto les recortaba más la ventaja, como de repente les permitía que la aumentaran.
La etapa alcanzó así sus últimos 30 kilómetros –ya eran 136 los recorridos por la escapada- y en este punto la fuga parecía claramente abocada a su fin. Tanto que cuando su renta era solo de 40 segundos se descolgaba desde ella Xabier Azparren (Euskaltel), mismo camino que poco después elegía Sergio Román Martín (Caja Rural).

De esta forma, a 27 kilómetros para la meta se quedaba ya solo en cabeza el corredor del Burgos BH Diego Rubio, que incluso en su mano a mano con el grupo consiguió aumentar su ventaja hasta algo más de un minuto. Sin embargo, fue solo el preámbulo de una historia anunciada, la de su captura al paso por la localidad de Las Quintanillas, aún a 20 kilómetros para conocer el desenlace de la jornada.
La etapa se abría a partir de ese momento a un escenario totalmente distinto, pero lo previsible era que hasta la llegada a Burgos se produjera algún intento más de escapada, aunque para entonces el ritmo impuesto por el pelotón, por los equipos interesados en la ‘volata’ era ya realmente alto y difícil de superar para quien intentar huir de él.

Sin embargo, nadie se atrevió a intentarlo y la carrera llegaba a las afueras de Burgos con un ritmo inquieto y travieso que provocaba una caída a 4 kilómetros para la meta en, montonera de la que los más afectados eran dos hombres del Bora, Patrick Gamper y Jordi Meeus, y también Ángel Madrazo (Burgos BH), que al llegar a la meta se quejaría de uno de sus tobillos. En cualquier caso, nada que impidiera que el grupo llegara a la recta de la calle Vitoria en un bonito sprint.

En él, el más fuerte fue el belga Jasper Philipsen (Alpecin), que se adelantaba a Fabio Jacobsen (Deceunink), Michael Matthews (BikeExchange), Juan Sebastián Molano (Team Emirates) y Jon Aramburu (Caja Rural), corredores que representaban los cincos primeros de la etapa.
Mientras, la clasificación general no sufre variaciones y se mantiene liderada por el esloveno Primoz Roglic (Jumbo Visma) y el español Alex Aramburu (Astana) a 6 segundos.















