El susto nadie se lo va a quitar de encima y lo recordarán a buen seguro durante muchos años, pero ellos, al menos, han tenido la suerte no ser azotados fuertemente por el coronavirus y, a día de hoy, pueden estar tranquilos y medianamente seguros de que esta batalla la han ganado.
Carlos Zayas, presidente de la Sala de Esgrima de Burgos, su esposa Francine y la niña de 4 años que tienen, Lucía, se contagiaron del COVID19 durante las últimas semanas, pero ahora, en su casa de Villatoro, a base de antibióticos y sin ser necesario el ingreso hospitalario de ninguno de los tres, ya están en la fase final de superación de la enfermedad.

La pequeña de la familia Zayas, Lucía, fue la primera en asustar, recuerda su padre. «A finales del pasado mes de marzo, empezó a toser cada día más, además con flemas, y la doctora nos dijo que era la típica gripe que, efectivamente, ya había tenido otras veces. Le pautó una medicación, poco a poco fue mejorando y ahora mismo se puede decir que es la que mejor está de los tres«, comenta Carlos Zayas.
Sin embargo, solo unos días después esos mismos síntomas empezó a sentirlos también su esposa, Francine, que trabaja como auxiliar a domicilio de varias personas mayores en Villatoro que necesitan asistencia en el hogar.
«Por precaución, y para evitar posibles contagios con las personas a las que cuida, le dieron la baja domiciliaria, también con una medicación, pero nos dijeron que, de momento no era necesario que se sometiera al test para saber si podía ser coronavirus», explica el presidente del SaesBu.
View this post on InstagramCARLOS ZAYAS, PRESIDENTE DE LA SALA DE ESGRIMA DE BURGOS.
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Efectivamente, tanto la niña como su madre fueron mejorando bastante, pero justo hace una semana fue el propio Carlos Zayas el que empezó a experimentar los mismos síntomas. «Esperé dos o tres días a ver si la cosa no iba a más de toser y tener algún que otro escalofrío, pero la realidad es que el pasado domingo estaba ya muy cogido y, tras contactar con mi médico de cabecera, me dijo que fuera al HUBU«.
Y fue ahí, en el hospital de campaña montado a la entrada del servicio de Urgencias, donde, esta vez sí, a Carlos Zayas le realizaron el test. «Me atendieron nada más llegar, una vez que conté los antecedentes de la niña y de mi mujer, y efectivamente di positivo por COVID19, por lo que me alarmé bastante, es lógico».
Aun así, sus síntomas no eran de una gravedad tal que obligaran a su ingreso en el HUBU, y con un antibiótico pautado lleva desde entonces confinado también en su domicilio familiar de Villatoro. «Han pasado cuatro días desde entonces y ya estoy bastante mejor, pero lo que tenemos claro ahora es que los tres hemos cogido el coronavirus. Afortunadamente no nos ha pillado fuerte y estamos bien, dentro de lo que que cabe, pero el susto no te lo quita nadie».
Precisan la ayuda de sus familiares

Lógicamente, ahora la familia Zayas necesita de ayuda del exterior y son sus familiares los que se la prestan. «Sería una irresponsabilidad enorme que bien mi mujer o yo saliéramos a la calle, y ahora tenemos que recurrir a mi cuñado y otros familiares para que nos hagan la compra y nos la dejen en la puerta», confirma Carlos Zayas.
Al menos cuentan con un pequeño jardín en la parte de atrás de la casa, y además hasta le han descubierto pequeños tesoros. «Por el jardín es por donde aprovechamos para pasear un poco y soltar las piernas, y como estos días está lloviendo, pues hasta he podido coger caracoles sin salir de casa«, se ríe el presidente del SaesBu.
¿Y la vuelta a la sala de El Plantío?
Ha sido tal la situación por la que han atravesado Carlos Zayas y su familia, que de momento ni se plantea volver a dar clase en persona a sus alumnos de la Sala de Esgrima de Burgos, a los que si les sigue enseñando de forma virtual a través del ordenador.

«Primero tiene que volver todo a la normalidad y que podamos abrir de nuevo nuestra sala del polideportivo El Plantío, pero hasta que no tenga en mi mano el resultado de otro test que me tendrán que hacer, diciendo que estoy recuperado y que soy inmune, no se me ocurrirá ir a la sala. Y si me tengo que hacer el test por privado, me lo haré, pero lo importante es la salud nuestra y de nuestros alumnos», recalca.
Una odisea, sin duda, pero, como Carlos Zayas remarca, «dentro de lo malo, me siendo afortunado, ya que los tres lo podemos contar«, concluye el ‘alma matter’ de la Sala de Esgrima de Burgos.










