El Carcedoil-Villalon CD Bupolsa consiguió este fin de semana el ascenso a la Tercera División de fútbol sala y el título de campeón de la Primera División Regional de Aficionados de Castilla y León, después de derrotar a domicilio al Tres Columnas de Ciudad Rodrigo por 7-8, equipo que afrontaba el encuentro como líder de la categoría y ya con el ascenso a Tercera asegurado, ya que eran dos las plazas de ascenso.
En un partido de infarto en el que se verían hasta 15 goles, al Tres Columnas le valía con empatar para hacerse con el título de campeón, en tanto que el Carcedoil-Villalón necesitaba la victoria o, en caso de empatar o perder, que el San Cristóbal de Segovia no ganara a domicilio al Valladolid Sport Sala, objetivo que sí conseguiría por 1-3.
Los burgaleses iniciaron el choque haciendo de las contras y los espacios, sus mejores armas de ataque, y no les pudo salir mejor, ya que a los 3 minutos, en una contra perfecta, Abel Alonso marcaba el primer gol y mostraba el camino a sus compañeros (0-1). Además, solo dos minutos después Aaron Blasco hizo un calco de la jugada anterior y anotó el 0-2 en una contra tras un córner a favor del Tres Columnas.
Los de Ciudad Rodrigo apenas inquietaban y no conseguían llegar al área burgalesa salvo con tiros exteriores, pero en el minuto 11 un balón suelto en el área burgalesa fue rematado por dos veces por los salmantinos, que recortaban distancias (1-2). Animados por el gol, el Tres Columnas siguió presionando hasta encontrar el empate en el minuto 13 (2-2) con un gran disparo desde fuera del área.
A partir de ahí el partido siguió el guion inicial, con el Carcedoil-Villalón volcado en contras y ataques eléctricos, y tras un par de mano a manos salvado por los locales, en el minuto 16, con un poco de fortuna en un rebote, Rodrigo Ercilla consiguió adelantar de nuevo a los burgaleses (2-3).
Parecía que iba a llegar el descanso sin más goles, pero en los últimos segundos el III Columnas, con un tiro exterior increíble, empató el partido para poner el 3-3 en el marcador. Sin embargo, en la última jugada antes del descanso, a falta de solo 20 segundos, de nuevo Abel Alonso conseguía batir al portero local, que esta vez no pudo con un tiro raso cruzado perfecto (3-4).
Segunda parte de locos
El descanso enfrió un poco el encuentro y ambos equipos volvieron más tranquilos a la pista, pero tras cuatro minutos de calma fue el Tres Columnas quien golpeó primero aprovechando un rebote en un mal entendido entre un defensa y el portero del Carcedoil-Villalón, subiendo de nuevo el empate al marcador (4-4).
Los de Taxio Gutiérrez, tras unos minutos bloqueados, consiguieron volver a adelantarse con una gran jugada combinativa de los hermanos Blasco, finalizada magistralmente por Aarón (4-5), y a partir de ahí el partido se rompió y se convirtió en un ida y vuelta constante que benefició al Carcedoil-Villalón, que en un jugadón de fantasía de Ian Rodríguez puso el 4-6 (minuto 26).
Tras un tiempo muerto del Tres Columnas en el minuto 33, los salmantinos optaron por el portero-jugador, pero no les pudo salir peor. En la primera jugada, Pablo Pérez, que había salido fresco del banquillo unos pocos minutos antes, robaba un balón y disparaba desde campo propio para anotar el 4-7.

Parecía que todo había acabado, ya que pasaban los minutos y el Tres Columnas no llegaba con claridad ni con portero-jugador, hasta que en un robo y la contra posterior consiguió anotar el 5-7 que daba esperanzas a los locales a falta de solo 4 minutos. Afortunadamente , el Carcedoil Villalón no se descompuso, siguió defendiendo y atacando, teniendo hasta 3 ocasiones claras para rematar el partido, pero los locales tuvieron más suerte de cara a puerta y en el minuto 38 metieron el 6-7.
Los nervios de ambos equipos eran palpables, cualquier cosa podía pasar, y en la siguiente circulación de portero-jugador del Tres Columnas llegaba el 7-7 de los mirobrigenses. Quedaban por delante solamente 58 segundos, y el Carcedoil-Villalón arriesgó en ellos con portero-jugador para buscar el gol que le diera el triunfo. Y lo encontró.
A falta de solo 13 segundos llegaba el milagro de los burgaleses con Javier Sanz como protagonista, jugador que tras una circulación rápida de todo el equipo empujaría el balón al fondo de la portería. Era el 7-8 que le daba la victoria al Carcedoil-Villalon en el año de su estreno en la Primera División Regional de Aficionados, sellado con el título de campeón y el ascenso a Tercera División.










