Marcos Martínez Rodríguez es un niño burgalés de solo 13 años que hace unos días -cuando entonces aún tenía 12– se convirtió en el árbitro federado más joven de toda la Real Federación de Castilla y León de Fútbol. Debutó en un partido entre el CD San Pedro y el Aranda Riber de la categoría Prebenjamín disputado en el Campo José María Santamaría del barrio de San Pedro de la Fuente, y desde entonces ya ha dirigido varios partidos más de la modalidad de fútbol 7.
Estudiante del IES Cardenal López de Mendoza, y con anterioridad del Colegio Fuentecillas, no ha jugado con anterioridad en ningún equipo de fútbol y tampoco en los Juegos Escolares a fútbol sala. Sin embargo, hace unos años empezó a sentir curiosidad por el arbitraje, labor que veía desempeñar a un tío y un primo suyos en el Trofeo de Fútbol ‘Diputación Provincial de Burgos’, y finalmente el pasado mes de diciembre decidió embarcarse en la responsabilidad de juzgar lo que dos equipos realizan detrás de un balón.

¿Por qué, siendo tan joven, decidiste que más que jugar al fútbol lo que querías era arbitrar?
Pues fue un poco de repente y por casualidad. Fui un día con mi tío a ver arbitrar a su hijo, mi primo, en un partido del Trofeo Diputación, y me sorprendí a mí mismo viendo que estaba más pendiente de lo que pitaba, que del partido en sí. Entonces le pregunté a mi tío que había que hacer para aprender a arbitrar, y me dijo que iba a mirar si podía ir a la Delegación de Fútbol para empezar a recibir clases.
Y dicho y hecho, ¿empezaste a ir al Colegio de Árbitros?
Así es. En diciembre empecé a acudir a las clases que da Rodrigo Domingo, el presidente del Comité de Árbitros de Burgos, y vi que me gustaba ir aprendiendo cada día más y más normas de juego, muchas que no conocía, y me empezó a gustar mucho.
¿Han sido tu tío y tu primo un poco los culpables de que hayas descubierto el arbitraje?
Sí, sin duda. De ir a verles arbitrar en algún partido que otro, me ha terminado por entrar a mí el gusto. De hecho hasta los 8 años o así, el fútbol ni tan siquiera se puede decir que me gustara. Jugaba alguna vez con los amigos o en el colegio, con los compañeros de clase, pero poco más. Además, viendo los partidos del Burgos, que es mi equipo, lógicamente, me iba fijando cada vez más en el árbitro que en el encuentro en sí, así que todo esto unido es lo que me animó.

Después de un par de meses yendo a las clases de arbitraje, el pasado 7 de febrero dirigiste el primer partido. ¿Te veías preparado?
Sí, claro. Si no, no me hubieran asignado el partido. Las clases a las que voy los viernes las da Rodrigo, el propio presidente de los árbitros de Burgos, y él es el que hace las designaciones de los encuentros de cada fin de semana en todas las categorías, así que supongo que me vio más o menos preparado.
Fue el partido de la categoría prebenjamín entre el CD San Pedro y el Aranda Riber. ¿Qué tal te viste y cómo te sentiste cuando acabó el choque?
Pues la verdad es que me vi bien en líneas generales. Vi los errores que cometí, porque tuve algún error, y durante las siguientes semanas he repasado esos falles en las clases para no volverles a cometer y seguir mejorando.
¿Y qué tal se comportaron los jugadores y también los padres desde fuera del campo, que siempre hay alguno que grita un poco?
Pues todos muy bien. Con los jugadores no tuve ningún problema y el público estuvo muy tranquilo también. Solo escuché a unos compañeros de clase que fueron a verme, que gritaron mi nombre. Y recuerdo también que uno de los entrenadores me dijo que me separara un poco de las jugadas, de donde estaba el balón, para no interferir en el juego, pero nada más. Además, los jugadores se portaron muy bien y creo que no pité ni faltas.

De hecho estamos hablando de la categoría prebenjamín, que es de las categorías del fútbol base, de formación tanto para futbolistas como para árbitros.
Eso es. Los jugadores se están formando, están aprendiendo a jugar, y muchos de los árbitros también. Por eso si vemos que sacan mal de banda o de portería, o colocan mal el balón en los saques de esquina, etc, tenemos que decírselo para que lo hagan bien. No se puede arbitrar a los niños como si fueran profesionales.
Y en ese partido te convertiste en el árbitro de fútbol más joven de Castilla y León en esta temporada. ¿Qué te parece?
Pues creo que es algo bueno, no. Solo tenía 12 años, ahora ya tengo 13, y dirigí a niños que tenían 3-4 años menos que yo solamente. Creo que para ser un buen árbitro, cuanto antes empieces, mejor, porque luego ya es más difícil subir de categoría. De hecho todas las categorías tienen un límite de edad, creo, así que creo que he hecho bien empezando pronto.
¿Y qué te parece un poco lo más difícil, en lo que hay que estar más atento?
Pues el fuera de juego, que en el fútbol 7 también hay. Al arbitrar tú solo, sin árbitros asistentes, tienes que estar muy atento para ver si el jugador que recibe el balón en ataque está antes o después de la línea horizontal que hay delante del área. Y como te vas moviendo de un campo a otro sin parar, pues a veces no es fácil verlo bien.

¿Cuántos árbitros estáis yendo a las clases de iniciación? Porque conseguir árbitros suficientes para poder cubrir todos los partidos de cada fin de semana, nunca ha sido fácil, ni en la Delegación de Fútbol, ni en las de otros deportes.
Ahora somos unos 12 aproximadamente los que vamos los viernes, que es el día que voy yo. Y yo soy el más joven. La verdad es que aprendo mucho, y eso que ahora estoy dirigiendo partidos de fútbol 7, que tienen unas normas concretas de esta modalidad. Luego, cuando vaya subiendo de categoría, ya me tocarán partidos de fútbol 11, que son desde infantiles en adelante.
Ahora, cuando ves partidos por la televisión, ¿te fijas más en el árbitro que antes?
Sí sí, es verdad. Antes, viendo los partidos del Burgos, estaba pendiente del juego y miraba a los jugadores, para ver qué tal lo hacían. Pero ahora me fijo mucho en los árbitros, en los asistentes, para ver cómo se mueven y cómo marcan sus decisiones. Ya no me fijo tanto en los jugadores.
¿Qué objetivo te marcas en el arbitraje, ahora que aún estás empezando?
Pues el de intentar llegar al fútbol profesional. Arbitrar en Primera o Segunda División al menos. Igual luego llego a dirigir partidos hasta la categoría cadete, por poner un ejemplo, y luego digo que lo dejo. Pero ahora mismo estoy con muchas ganas y sí me veo subiendo poco a poco de nivel, así que espero llegar lo más lejos posible.

También se puede conseguir como árbitro asistente, lo que siempre se ha llamado juez de línea.
Sí, también puede ser. Dejas de ser el árbitro principal y te especificas como asistente, pero yo todavía no lo he probado, ya que es solo en el fútbol 11. Pero a mí lo que me gusta es ser el árbitro que está dentro del campo, llevar la dirección del partido. Me mola mucho arbitrar, eso lo tengo muy claro.
¿De qué equipo eres, además del Burgos?
De ninguno. Del Burgos y de ninguno más. Ni del Madrid, ni del Barça, como la mayoría de mis amigos. A mí me gusta solo el Burgos. Además, este año lo está haciendo muy bien. A ver si podemos jugar los play off de ascenso a Primera División.
Para terminar. ¿Qué mensaje les mandas a los niños y niñas de tu edad a los que les gusta el fútbol?
Pues que se puede jugar, pero también se puede arbitrar desde muy joven. Sin los árbitros no se pueden disputar los partidos, y la verdad es que es muy chulo, porque eres tú el que lleva la dirección del partido. Yo se lo recomiendo mucho y les animo a que vengan a la Federación para recibir las clases. A mí me mola mucho y es una actividad en la que no es fácil ver a chicos tan jóvenes como yo. Así que les animo a que lo prueben.









