El Recoletas Burgos encara una nueva temporada en la máxima categoría del rugby español con el objetivo de mantener su presencia en la élite, pero también con varias reivindicaciones dirigidas al Ayuntamiento de Burgos para mejorar las condiciones en las que desarrolla su actividad. La entidad ha aprovechado la presentación de su nuevo acuerdo de patrocinio municipal para reclamar mayor agilidad en los pagos, una revisión de las tarifas de San Amaro y mejoras en las instalaciones.
El acuerdo de patrocinio tiene una duración de dos temporadas, la 2025/26 y la 2026/27, y supone, según el club, un respaldo al proyecto deportivo y al trabajo desarrollado desde la cantera hasta el primer equipo. La entidad considera además que su actividad genera un retorno en forma de visibilidad para Burgos, tanto dentro como fuera de la ciudad.
El Recoletas Burgos ha incidido especialmente en la necesidad de que los pagos contemplados en el contrato se realicen dentro de los plazos establecidos. El patrocinio se abona en cuatro pagos, vinculados a la firma del acuerdo, al final de la temporada, al comienzo de la siguiente y a la conclusión de esta. Desde el club consideran que la puntualidad es fundamental para poder realizar una planificación económica acorde con una estructura que ya cuenta con jugadores, técnicos, trabajadores y proveedores.
Uno de los principales asuntos sobre la mesa son las tarifas por el uso de San Amaro. El club asegura que desde 2022 existen acuerdos plenarios para equiparar sus tarifas con las de otros equipos deportivos, pero sostiene que esa equiparación todavía no se ha producido. Según sus datos, el Recoletas Burgos abona 48 euros frente a los 18 euros que pagan otros deportes por el mismo uso, lo que eleva el gasto anual del club por este concepto hasta unos 50.000 euros.
A esta situación se suma el estado de unas instalaciones que la entidad considera insuficientes para las necesidades actuales del rugby. San Amaro dispone de cuatro vestuarios para atender tres campos y, según el club, presenta problemas tanto en los vestuarios como en el sistema de riego. Además, la evolución de la competición ha generado nuevas necesidades que no existían años atrás.
Entre las peticiones figura también la creación de un espacio destinado a gimnasio, aunque pueda tratarse de una instalación móvil. El club considera que las diferentes categorías necesitan ya este tipo de equipamiento y reclama conocer qué espacio podría habilitarse para ello.
El Recoletas Burgos ha puesto como ejemplo las dificultades surgidas para poder retransmitir sus encuentros a través de Movistar, después de que la Federación Española lograra que los partidos fueran televisados. Para ello eran necesarias una conexión eléctrica trifásica y ADSL, elementos de los que San Amaro no disponía inicialmente y cuya solución, según la entidad, ha requerido numerosas gestiones. El club considera que estas retransmisiones constituyen además una oportunidad para promocionar la imagen de Burgos.
La entidad también reclama participar en la planificación de las futuras instalaciones deportivas, entre ellas el proyecto relacionado con la CLH, al considerar que su experiencia puede contribuir a diseñar espacios adaptados a las necesidades reales de los usuarios. “Queremos participar en la construcción del futuro del rugby burgalés”, trasladó el club, que aspira a tener un papel más relevante dentro del tejido social de la ciudad.
Objetivo: volver a la final
En el plano estrictamente deportivo, el Recoletas Burgos afronta la nueva temporada con ambición renovada después de haber alcanzado la final la pasada campaña. El club ha acometido cambios en la plantilla y en el banquillo, pero sostiene que el objetivo continúa siendo competir por los títulos.
La entidad ha destacado el nivel de los nuevos fichajes y la llegada de un entrenador que pretende introducir cambios en el sistema de juego. El objetivo marcado pasa por volver a disputar la final y luchar por conquistarla, además de alcanzar la parte alta de la Copa del Rey.
El club considera que la creciente igualdad de la competición obliga a mantener el nivel de exigencia. La pasada temporada terminó con el equipo como subcampeón después de una final decidida en los últimos minutos y por una patada, una muestra, a su juicio, del reducido margen que existe actualmente entre los principales equipos.
Pese a las carencias de San Amaro, el Recoletas Burgos asegura que ha conseguido compensarlas en el ámbito deportivo mediante una estructura cada vez más profesionalizada. El primer equipo dispone de un acuerdo con un gimnasio externo y el club destaca el trabajo realizado en áreas como la preparación física y el análisis mediante GPS, elementos que han contribuido al crecimiento de jugadores que posteriormente han llegado a la selección española.
Sin embargo, las necesidades son especialmente evidentes en las categorías inferiores, donde el crecimiento de la cantera hace más difícil disponer de espacios adecuados. El club considera que las mejoras en las instalaciones no solo beneficiarían al rugby, sino al conjunto del deporte burgalés y reclama soluciones que permitan aprovechar mejor los espacios existentes.
Con el nuevo patrocinio ya firmado, el Recoletas Burgos quiere que esta nueva etapa de colaboración con el Ayuntamiento se traduzca también en unas condiciones de uso más equilibradas, mayor agilidad administrativa y avances concretos en las instalaciones para acompañar el crecimiento deportivo que ha experimentado el club en los últimos años.










