Días atrás, en el Campeonato de Europa Júnior de gimnasia artística disputado en Zagreb (Croacia), el joven gimnasta burgalés David Martínez Herrero conseguía subir al podio para colgarse la medalla de bronce con un espectacular ejercicio de anillas. Con su puntuación se quedaba a solo una décima de la segunda plaza y un poquito más lejos del oro.
A sus 17 años, y con dos ya de experiencia en la Residencia Joaquín Blume y el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, su medalla fue la única conseguida por la selección española, que tuvo en otro gimnasta como Otger Carreres a su otro gran baluarte al lograr el 6.º puesto en el concurso general y la 7.ª y la 8.ª plaza en las finales de caballo con arcos y salto respectivamente.

Antes de trasladarse a Madrid para afrontar un nuevo curso, David Martínez atendía a Forofos Burgos en su cuartel particular, la Barriada San Juan Bautista, donde vive, para reconocer en primer lugar que ya se va creyendo poco a poco que es medallista continental y mostrar su plena confianza en lo que viene por delante. Mucho y bueno desde que hace cinco años fichaba por el Club Arabatxo de Vitoria, la gran decisión hasta ahora de su carrera deportiva.
¿Eres consciente ya de que has logrado una medalla en un Europeo júnior? Son ya cosas serias.
Sí, sí, ya voy poco a poco asimilándolo por lo que representa para mí y la gimnasia española. Me emocioné bastante al ver la nota que logré y que me puso en el tercer puesto, y la verdad es que estoy muy contento por el logro que he conseguido.

Solo los ocho mejores gimnastas de todos los que competisteis en anillas se metían en la final. Por tanto, ¿entrar en ella ya era de por sí muy complicado, no?
Así es. Además yo competí en la primera subdivisión de clasificación de las tres que había y luego tuve que esperar a la actuación de todos mis rivales, cerca de un centenar, confiando que como mucho solo superasen siete mi nota. Así, fui viendo cómo varios rusos e italianos hacían mejor marca que yo, con la tensión lógica, pero finalmente me clasifiqué con la séptima mejor nota y toda la tensión desapareció. Había dado el paso más duro, meterse en la final, y a partir de ahí solo podían pasar cosas buenas.
Entre ésa fase de clasificación y la final transcurrieron dos días. ¿De tranquilidad o de nervios?
La verdad es que estuve muy normal. El primer día entrené con normalidad, insistiendo solo en alguna de las partes de mi ejercicio, y en el segundo ya hice un entrenamiento más intenso y la parte total del ejercicio para depurarlo al máximo.

Y llega la final, y te toca competir el octavo y último. ¿Mejor o peor?
Para mí fue perfecto. Yo prefería que me tocase salir de los últimos para ir viendo antes a los demás gimnastas y saber qué puntuación tenía que hacer para poder luchar por los puestos de podio. Esto me dio más motivación para luego salir y hacer el ejercicio que hice.
El mismo ejercicio que hiciste en la ronda de clasificación, pero mejorando mucho la nota.
Así es. Pasé del 12,466 al 12, 800 porque me salió la ejecución bastante mejor. Es un aumento de nota importante y cuando ver aparecer la nota en el marcador no me lo podía creer. La alegría fue tremenda para mí, todo el equipo español y, sobre todo, mi familia, que estaba en la grada viéndome.

¡Además, clavando la salida, un Tsukahara con pirueta, ahí es nada!
Pues sí, la verdad es que me salió perfecto, que no es nada fácil. Es una salida muy conocida y hay gimnastas que la hacen incluso con doble pirueta.
Sin embargo, no incluiste en tu ejercicio ‘El Cristo’ que sí has hecho en otras ocasiones.
No. Lo descartamos debido a una lesión que tuve hace unos meses en el hombro, y por eso lo incluimos, pero cuando tenga mejor el hombro volveré a entrenarlo y meterlo en próximos ejercicios.
Llegado a este punto de tu carrera, todavía muy joven, ¿echas la vista atrás?
Claro. Si he llegado hasta aquí es porque detrás está el trabajo de muchos años. Con solo 4 hice mis primeros pinitos en la Escuela Municipal de Gimnasia con Chechu y Henar como entrenadores. Luego, con la mejoría que fui experimentando, pasé al Club Gimnasia Burgos, en el que con 9 años me proclamé campeón de España en la clasificación general de Vía Olímpica 1. Y de ahí me marché al Club Arabatxo de Vitoria, ya que conocía a sus entrenadores y varios gimnastas por haberme enfrentado a ellos; y a partir de ahí he ido progresando poco a poco.

Y del Club Arabatxo das el salto a la Blume y el CAR de Madrid, donde llevas dos años entrenando con los técnicos de la selección española. ¡¡¡Un reto ya muy importante!!!
Desde luego. Tengo como entrenadores a Isaac Botella, Benjamín Bango y Álvaro Carrascal, pero si he llegado hasta aquí es gracias sobre todo a lo que aprendí en Vitoria con Xabier Larrimbe. Es con el que más he progresado desde que llegué al Club Arabatxo y me sigue apoyando y asesorando. Es el gran responsable del nivel gimnástico que tengo y además va a cada competición en la que estoy, así que le debo mucho. Estuvo en Zagreb y la verdad es que disfrutó mucho con el bronce que logré.
El concurso completo de artística masculina está compuesto de seis ejercicios y aparatos, suelo, salto, anillas, paralelas, potro con arcos y barra. Y hay que intentar ser bueno en todos. ¿Es posible?
Bueno, es complicado, pero hay que intentarlo. El objetivo es hacerlo lo mejor posible en todos para llegar a ser un gimnasta completo. Yo he mejorado en anillas, pero tengo que seguir metiendo dificultad al igual que en el resto de aparatos, para poder estar entre los mejores del concurso general.

¿Cuál es el más complicado?
Para mí el caballo con arcos es uno de los más difíciles porque tienes mucha tensión en todo momento y eso puede provocar que te caigas o no vueles bien y golpees el caballo con tus piernas. La verdad es que yo me pongo demasido nervioso. Además, también en barra tengo que mejorar bastante porque mi ejercicio no tiene mucha dificultad.
En nada empiezas ya el nuevo curso, tanto a nivel académico como deportivo. ¡¡¡Mucha suerte!!!
Muchas gracias, A seguir dándole duro.










